Buenos Aires (DPA). Está oscuro y hay mucho
humo. De los altavoces suenan unos bajos tan fuertes que la
vibración se siente en el pecho. Hay jóvenes sudados bailando en la
pista. Pero esto no es una disco tecno sino una "milonga", como se
llama a los salones en los que se baila tango en Buenos Aires.
Las jóvenes parejas, muchas en vaqueros y zapatillas, se mueven
con habilidad, a veces con rapidez, otras, con lasciva lentitud.
Están absortas en la música. Pero lo que sale de los altavoces suena
diferente. Es electrotango, un sonido que mezcla los elementos
tradicionales del tango con sampler, sonidos electrónicos y beats de
trip-hop.
Es el Club Experimental de Tango-Arte, está ubicado en pleno
barrio San Telmo y lleva abierto unos tres meses. Lo administran
cinco amigos, que apenas superan los 20 años.
Pero tampoco las milongas tradicionales ignoran las nuevas
tendencias y todas tienen en sus programas canciones de bajofondo,
ultratango o tanghetto, y las hacen sonar de madrugada.
"No hay duda, Buenos Aires está viviendo una explosión del
electrotango", dice Max Masri, integrante del grupo Tanghetto.
El proyecto Bajofondo Tango Club, dirigido por el conocido músico
y productor Gustavo Santaolalla, recibió en 2003 el Grammy Latino al
Mejor Álbum de Pop Instrumental.
"Fue lo que todos esperaban", explica Carlos Libedinsky, creador
de "Narcotango".
Por eso, él, que hasta entonces tocaba tango clásico, comenzó a
experimentar en 2000. Se inspiró en Massive Attack, Björk o Tom
Waits, cuya música tiene una atmósfera densa y oscura.
En un principio las creaciones de este músico fueron rechazadas
por los DJ de las milongas. Sólo cuando Bajofondo fue contratado en
2003 por una gran discográfica estadounidense, comenzó a moverse el
ambiente.
El antecedente de este fenómeno, sin embargo, no está en Buenos
Aires sino en París, desde donde en 1999 se difundió el trabajo de
Gotan Project, un grupo dirigido por el argentino Eduardo Makaroff.
A pesar del éxito entre los jóvenes, el tango electrónico no es
una sencilla música de discoteca. Los grupos están conformados por
músicos con formación de tango clásica. En los conciertos son siete
u ocho sobre el escenario con computadora, sintetizador y mesa de
mezclas.
Incluso el tango clásico saca provecho de su vertiente
electrónica. "Esta música es para muchos jóvenes el primer paso
hacia el tango clásico", dice Masri, uno de los cerebros de
Tanghetto. Sin embargo, algunos defensores de la antigua escuela
descalifican a los jóvenes. Carlos los llama "talibanes". Pero
Carlos no se deja intimidar. En otoño (boreal) actuará en Europa.
"Es una suerte que justo ahora sea el momento en el que me puedo
expresar con una música que al mismo tiempo conmueve a tantas
personas."