El músico y
compositor argentino Eduardo Makaroff vive en Francia desde hace 15 años.
Memoriosos y nostálgicos de los 70 recordarán que, para ese entonces,
formaba un dúo con su hermano Sergio –hoy en España y artísticamente
vinculado con Andrés Calamaro- cuyo mayor éxito se llamó “El rock del
ascensor”. Afincado en París, Makaroff comenzó su coqueteo artístico con
el tango. Razones de mercado y su origen rioplatense así lo exigían, y lo
redituaban.
Ya en 1999 hizo causa común con dos músicos
electrónicos: el francés Philippe Cohen Solal y el suizo Christoph H.
Mueller, con quienes encaró un proyecto que, en primer instancia, parecía
efímero. Un juego, un experimento musical: mezclar aires de tango con
bases de música electrónica. En febrero de 2000 vio la luz un
single con dos temas: “Vuelvo al sur” y “El capitalismo foráneo”,
la sociedad se llamó Gotan Project y la aceptación del público fue
inmediata y sorprendente. Pero la explosión se produjo cuando en octubre
de 2001 lanzaron “La revancha del tango”. Los europeos compraron 750 mil
discos.
Desde fines de la década del 50, el tango no había
experimentado cambios estéticos importantes. Para entonces Astor Piazzolla y Eduardo Rovira, habían
“electrificado” el 2x4 con la inclusión de instrumentos característicos
del jazz: guitarras y contrabajos eléctricos, principalmente. La irrupción
de la electrónica en el tango es demasiado nueva para considerarla un
cambio estético valioso pero vale la pena entender que el de Gotan Project
no fue un hecho aislado. Como siempre sucede, hay músicos que reclaman la
paternidad de la criatura y otros que se han subido a la propuesta
desarrollando sus propias variantes sin reclamar créditos. Casi todos
tienen sitios en Internet con muestras de lo que hacen.
Fernando Samalea, uno de los pocos bandoneonistas
nacidos de la costilla del rock, es recordado por haber trabajado con
Charly García, Illya Kuryaki & The Valderramas, Andrés Calamaro y
Fricción, entre otros. En 1999 editó en solitario “Padre ritual”, un disco
conceptual donde sobrevuelan atmósferas tangueras sobre bases electrónicas
para narrar “una versión apócrifa de las andanzas del anarquista italiano
Severino Di Giovanni en la década del 30”. Luego de varios trabajos con la
misma tónica (“Full Femme”, “Metejón”, “Noche en Madrid”) acaba de
aparecer “Fan” , otro viaje fantástico con el que Samalea se
instala definitivamente en el tango electrónico.
En 1998, el
músico tecno Sergio Bermejo –también conocido como “Malevo”- tras el
descubrimiento de la música de Astor Piazzolla y de sus posibilidades ("Al
tango lo asociaba con un tipo en la vereda, radio en mano, pero cuando
escuché a Piazzolla vi que podía ser otra cosa", le dijo Clarín hace unos años). Bermejo grabó un demo con la
participación del violinista Antonio Agri y del bandoneonista Walter Rios
y envió este material a Grace Jones (quien había versionado "Libertango"
de Piazzolla). La magia se produjo: la Jones lo invitó a grabar el
definitivo “Evolution Tango” en Nueva York. Tres años de permanencia en
“La gran manzana” le dieron a Bermejo el respaldo necesario para regresar
y presentar “Evolution Tango” en el porteñísimo teatro Broadway en
diciembre de 2002 con la coreografía y actuación de la bailarina Mora Godoy.
Los hermanos Leo y Gastón
Satragno aseguran que el tema “Rosa porteña”, que compusieron y grabaron
con su banda El Signo en 1994 pudo haber sido el origen del género. Sin
embargo, admiten que no pudieron desarrollarlo hasta que a las compañías
discográficas locales les explotó en la cara el éxito europeo de Gotan
Project. Así, finalmente, pudieron grabar bajo el nombre de Ultratango el disco “Astornautas”. Con una formación
de quinteto donde incluyeron bandoneón, violín eléctrico y percusión,
además de las máquinas, recrearon temas de Piazzolla junto a algunos temas
propios, incluyendo la fundacional “Rosa porteña”.
De la
ciudad de Rosario provienen los San Telmo Lounge, un combo integrado por el
guitarrista, compositor y arreglador Martín Delgado, el productor de
música electrónica Juan Manuel Aguirre y la bandoneonista Julia Peralta. A
fines de 2003 editaron “McDougall Tango”, un EP donde la variante la
ofrece la guitarra de Aguirre sumando recuerdos de Larry Carlton y George
Benson.
Originario del rock y tras un paso por el tango “clásico Carlos Libedinsky sumó experimentación electrónica
para producir su “Narcotango”, disco que presentó en La Trastienda en
abril pasado y que ya, para el verano austral, había paseado por
escenarios de Holanda y Suecia. “El tango es como una droga que nos genera
una increíble, sensual y poderosa adicción”, asegura Libedinsky. Y a esos
climas apuesta logrando atmósferas de fuerte sugestión y
melancolía.
El dúo Tango Crash integrado por el tecladista Daniel
Almada y el bajista Martín Iannaccone reside en Europa. Con su disco
homónimo ofrecen la que probablemente sea la opción musicalmente más
compleja del panorama del tango electrónico. Tanto Almada como Ianaccone
son músicos de larga experiencia en el medio del jazz. El disco se grabó
en Buenos Aires con músicos de mucha jerarquía –como el percusionista
Santiago Vázquez, el bandoneonista Gabriel Rivano y el saxofonista Rodrigo
Domínguez- dándoles espacio para inspiradas improvisaciones.
El
último en sumarse a este “cuadro de honor” Tanghetto, proyecto musical de Max Masri
(sintetizadores y programación) y Diego S. Velásquez (sintetizadores,
guitarras y programación). Su disco debut: “Emigrante (electrotango)” fue
editado a comienzos de 2004 y de él participaron Daniel Ruggiero
(bandoneón) y Jürgen Köchel (DJ y programación). Tanghetto respeta la
ortodoxia de los dos géneros que mezcla –el house y el tango- logrando
mantener la esencia de cada uno.
Finalmente habría que nombrar
otros dos emprendimientos asociados al tema. Uno de ellos, el BajoFondoTangoClub, megaexperimento comandado por el
productor Gustavo Santaolalla con altísimo presupuesto aportado por el
sello Universal y, por ende, con el concurso de figuras notables (Adriana
Varela, Jorge Drexler, Diego Vainer, Emilio Kauderer, etc.) de apariencia
oportunista y de imprevisible continuidad. El otro, el The Astor Piazzolla Remixed Album un homenaje que el
sello Milan, propietario de los derechos internacionales
de la obra de Piazzolla decidió tributarle al artista, convocando músicos
y DJ de la escena electrónica internacional de altísima
jerarquía.
A las claras, el fenómeno del electrotango va en
aumento. Sin embargo, sería prematuro hablar de un movimiento musical o
tan siquiera fantasear con la idea de que la estética del tango ha
encontrado una adaptación a los tiempos que corren. Mientras tanto, cabe
una tarea posible: separar bien la paja del trigo.
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